terça-feira, 13 de setembro de 2005

Inteligencia colectiva y redes creativas

La colección de arte digital del MEIAC
por ANTONIO CERVEIRA PINTO
Nous proposons ici de concevoir des mondes virtuels de significations ou de sensations partagées, l’ouverture d’espaces où pourront se déployer l’intelligence et l’imagination collectives. — Pierre Lévy *
Este texto debe ser leído como parte de una serie de reflexiones personales sobre el futuro de los museos de arte contemporáneo y sobre el futuro aún, mas discutible, del propio arte contemporáneo. A la vez que argumentaremos, con la máxima honestidad posible, sobre la metamorfosis de los paradigmas modernos de la cultura occidental, intentaremos de otra parte (con igual disciplina intelectual y de acuerdo con la estimulante iniciativa emprendida por el MEIAC) avanzar una propuesta de reflexión teórico-práctica que incida en la necesaria adaptación de la institución museológica a los desafíos de esa omnipresente cultura bio-tecnológica a cuya expansión acelerada estamos todos adaptandonos.

El programa de acción en curso puede resumirse a una idea repetida: metamorfosis, metamorfosis, metamorfosis. Lo que viene a querer decir, paso del museo material a un museo inmaterial (en realidad, un bio-museo), elevación del público a la categoría de actor curatorial y transformación del lugar arquitectónico en una topología avanzada de democracia, urbanidad y vida multimodal. A pesar de la globalización, o precisamente por su causa, continua teniendo sentido entender la actividad artística, y sobretodo las causas de su legitimación crítica y valorización comercial, así como su notoriedad, en función del respectivo origen geo-estratégico. En este caso, tomando buena nota de las aportaciones creativas más relevantes, independientemente de su procedencia geográfica, el MEIAC inició hacia el año 2000 una política de adquisiciones y exposiciones en función de la importancia seminal de algunos artistas en el nacimiento del nuevo arte pós-contemporáneo, y por otro lado, dar el debido relieve a la producción digital y generativa de autores oriundos del mundo ibérico y latino-americano. La exposición META.morfosis resume de la mejor forma posible esta aspiración. La actualidad creativa de autores como Marta de Menezes, Joan Leandre (a.k.a Retroyou), Brian Mackern, Santiago Ortiz, Arcangel Constantini, Rosa Sanchez y Alain Baumann (a.k.a Konic thtr), Fran Ilich, André Sier ou Gustavo Romano, entre otros, lo justifican plenamente.

Analítica del momento pos-moderno

El uso de las tecnologías industriales científicamente avanzadas en la producción artística no es cosa reciente. De hecho, este enlace de intereses ocurrió sin margen de dudas, en el siglo que discurre aproximadamente entre 1839 e 1939, por ocasión de los inventos sucesivos de la fotografía, de la fonografía, del rotograbado, del cine y finalmente de la televisión. Curiosamente, o no, este mismo siglo, algo desplazado de la cronología Cristiana convencional, coincide con una tendencia generalizada para la abstracción en el arte moderno, el cual tradujo, antes de nada, una deriva crítica y psicodramática muy intensa de la praxis artística moldeada por los vientos libertarios de la Revolución Francesa y del Romanticismo. La importancia creciente de la burguesía y de la pequeña burguesía urbana hizo, por otro lado, aparecer un nuevo género de consumidor de artes plásticas. Las artes al servicio de la retórica religiosa y de la política dieron lugar a una pintura y a una escultura de dimensiones sobretodo domésticas, laicas, hedonistas y críticas, frecuentemente orientadas hacia la naturaleza, la intimidad y el erotismo. El arte se volvería, así, más filosófico, psicológico, poético y egocéntrico. En esta deriva libertaria, y metafísica, el modernismo y las sucesivas vanguardias que le sucedieron llevaron a cabo una sistemática y obsesiva desfiguración de la figura, una des-imaginación de la imagen, o diciendo esto de otra manera, el desplazamiento retiniano de los procesos de constitución fenomenológica de lo representado. Guernica, de Pablo Picasso, y El Perro Andaluz, de Luis Buñuel, son dos impresionantes ejemplos de esto mismo. Pero así fue también con Cézanne, Seurat, Picasso, Malévitch, Mondrian, Tzara, Duchamp, Moholy-Nagy, Pollock, Ad Reinhardt, Rauschenberg, Warhol, Bacon, Alan Kaprow, Guy Débord y muchos otros artistas igualmente elocuentes. Las etiquetas de esta desfiguración —impresionismo, cubismo, suprematismo, neoplasticismo, combine painting, concretismo, op art, happening, situacionismo, etc.— fueron cambiando a lo largo de las décadas, pero no su intrínseca lógica des-constructiva. En una verosímil hipótesis historiográfica para el período comprendido entre mediados del siglo 19 y mediados del siglo 20, podremos seguramente afirmar que el arte atravesó un período de mutaciones tecnológicas muy rápidas y de crisis agudas en los dominios de la forma, del uso social (privado y público), y del sentido filosófico de la propia praxis estética. Por otro lado, podremos seguramente afirmar que, hasta que un nuevo paradigma antropológico rescate el arte moderno de su actual torpeza contemporánea, continuaremos muy probablemente asistiendo, por un lado, a sucesivos reciclajes (pos-modernos) de sus varios productos y sub-productos, y por otro, al desmenuzamiento puramente especulativo y oportunista de las retóricas más o menos palacianas alrededor del adjetivo contemporáneo. El movimiento de autodeterminación nominalista realizado por el arte moderno se tradujo, paradójicamente, en una evidente pérdida de influencia disciplinar y social de las artes plásticas tradicionales (pré-informacionales y pré-mediáticas) sobre el universo de la representación simbólica de la realidad deseada por los poderes dominantes. Aparecer en la prensa escrita, en la radio, en el cine, en la televisión se volvió, así, mucho más apremiante y importante para los varios protagonistas de la Historia, que aparecer en una pintura expuesta, o en la escultura que marca una cualquier rotonda urbana. Aunque el modernismo haya tenido como su principal empeño eliminar esa misma presencia ideológica del programa de sus creencias, preocupaciones y objetivos, la verdad es que este sujeto inoportuno de la representación tuvo él mismo el cuidado de retirarse de tal escenario así que desveló otro bien más realista y convincente: el escenario de los nuevos media emergentes. A su vez, el artista moderno y contemporáneo, libertándose del objeto de la representación en general, asumió muy rápidamente el papel de un autor dividido entre dos especies de pulsiones críticas: la narcísica (histero-neurasténica) y la filosófica (analítico-conceptual). El precio a pagar por esta especie de condenación a la libertad fue la creciente incomprensibilidad de su trabajo, su ininteligibilidad y la reducción micrológica de las respectivas plataformas de percepción subjetiva. El arte moderno comenzó entonces a caminar cada vez más frecuentemente para el diván de la libre asociación, llamando alternadamente a las puertas de los consultorios de Freud y de Jung. Este arte fue por tanto transformado en una cosa de familia, alejándose de la nueva sensibilidad social-urbana emergente, identificada por expresiones como público y audiencia — y que hoy bien la podríamos llamar la sensibilidad del hombre-masa (descubierto por Ortega y Gasset.) Fueron sobretodo los fotógrafos, cineastas, publicitarios, modistos y músicos, que primero entendieron la importancia de aprender a comunicarse con los respectivos públicos en ese nuevo mundo de ciudades interminables, movimiento urbano sin fin y multitudes. El tiempo de la pintura no llegará al fin, de hecho, pero el tiempo de las artes dominantemente pseudo-contemporáneas, ¡sí!

Implosión de las pseudo-vanguardias

Pero si los nuevos medios de representación simbólica (mass media), con todo su potencial de verdad (derivado del conocido noema fotográfico de Roland Barthes, “esto ha sucedido “, o del “esto está sucediendo ahora”, del directo televisivo) relegaron, también ellos, las bellas artes para una especie de limbo elitista entregado a su muy peculiar economía especulativa (Philippe Simonnot lo llamará doll’art), la verdad es que los mass media, incluyendo los más creativos, fueron igualmente tomados por un frenesí de apropiación y concentración de recursos sin precedentes, dejando a los nuevos artistas consumopolitas atados a una lógica de la representación simbólica dependiente de estrategias de seducción estética provenientes casi exclusivamente de la psicología del comportamiento y del marketing, con una finalidad semiótica invariablemente pueril. 

Por otra parte, es de la condición moderna del arte, caminar para una especie de régimen general de la reproductibilidad (Walter Benjamin): libros, revistas, fotografía, cine, discos de audio, televisión. La perdida de aura que toca la obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica inmaculada, o al menos, la transformación de esa obra en un episodio menos duradero de lo que la persistencia supuestamente producida por la museología de lo contemporáneo, no impidió, sobretodo en la lógica de la revalorización especulativa, la persistencia, y hasta la exponenciación absurda del objeto artístico original como valor de refugio de la acumulación capitalista. En una palabra, el rapto de las bellas artes por la avidez insaciable del dinero condujo este nicho de la creatividad humana para un nuevo limbo de libertad condicional y de reificación castradora. La sofisticación del capitalismo permitió elevar las vanguardias estéticas al nivel de excelentes productoras de plus-valías, enigmáticas, transportables y resistentes a los aparatos fiscales de la mayoría de los países. Esto no llegó a configurar la propia implosión de las vanguardias porque éstas ya no están donde se cree y se hace creer que están. El lugar de las vanguardias pos-contemporáneas es de hecho un “no-lugar”, multipolar, fractal, ubicuo, altamente voluble, restringido, fragmentado, compartido, transitorio, vuelto del revés, neural, bio-artístico. Las viejas categorías críticas se aplican mal a la comprensión de lo que sobrevino al espíritu de las vanguardias históricas. Los manifiestos se volvieron ridículos, tal como la mayoría de los moralismos atávicos e idiosincrasias geniales que aún hoy supuestamente justifican el llamado arte contemporáneo y sus vanguardias. En definitiva, sabemos poco de inteligencia colectiva (Pierre Lévy) y de multitud (Michael Hardt y Antoni Negri), pero sabemos que después de que Douglas Engelbart inventara el bitmap, Alan Kay creara el GUI (Graphic User Interface) y Tim Berners-Lee programara la World Wide Web, ¡buena parte de las catedrales del mundo analógico están en riesgo de evaporarse! En su lugar, en ese lugar donde el espacio es virtual, pero el tiempo es real, comenzó a nacer un nuevo universo, hacia donde partimos y de donde regresamos en un vaivén (tele-transporte) continuo y frenético, cada vez mas absorbente. Se trata desde ya, de un comienzo y de un aprendizaje. Pero los efectos de este inicio de camino por el laberinto digital de la tecnosfera (que Pessoa vivió intensamente a partir de su sistema heteronómico y Borges imaginó en Aleph) dieron ya señales suficientes de que, también en el campo de las artes, habrá una mutación radical de sus propias condiciones de existencia y propagación.

El nuevo vórtice bio-tecnológico

Entre la masificación manipuladora del arte comercial y la perversión especulativa del llamado arte contemporáneo comenzó a emerger una nueva creatividad democrática aumentada, cuyos medios de expresión y diseminación (open source/ peer 2 peer) vienen siendo proporcionados por las productoras y editoras alternativas de contenidos gráficos, audiovisuales y computacionales, así como, de hace una década a esta parte, por la expansión extraordinaria de la World Wide Web. Poco a poco, la ilustración, el cómic, la animación, el vídeo, los juegos electrónicos, el DJ/VG, pero también el arte generativo, el llamado net art y en general el arte producido por las comunidades creativas virtuales, fueron rellenando ese vacío cultural generado en el éter de la comunicación global y de la propia cultura urbana (y trans-urbana) por la basura mediática pos-moderna, y también por la sofisticación, cada vez más defensiva, de las famosas vanguardias artísticas. El netcast creativo, por oposición al broadcast estupidificante, vino a establecer un lugar único para la cultura y las artes pos-contemporáneas. Lo que éstas serán en el futuro, no sabemos decir… Creemos apenas que prosperarán como una nueva escalada civilizacional sin maestro, potenciada por incontables e imprevisibles agentes (los ángeles —para retomar la bella paráfrasis de Pierre Lévy) inteligentes y creativos, animados por el centelleo luminoso de su nueva e inesperada agitación filogenética.

Es frecuente discutir el futuro de las artes digitales, sobretodo de la net art, en términos de su improbable economía, la cual condenaría a largo plazo a los respectivos autores, no permitiendo, por otro lado, un verdadero empeño de galeristas, ferias de arte, museos y coleccionadores en este tipo de manifestaciones artísticas. La discusión, aunque comprensible, no tiene futuro ni sentido, dada la condición genética de la nueva praxis artística. De otra forma, discutir la suerte de las tecno-artes de base electrónica, digital, computacional, interactiva (off-line y on-line) y comunicacional (off-line y on-line), en una perspectiva tal, muestra hasta qué punto fuimos capaces de destorcer la antropología del acto creativo en nombre de los objetivos inmediatos del mercado. Si el arte contemporáneo es el resultado de un acto de libertad personal, no tiene sentido aceptar el mercado como presupuesto de su propia supervivencia. Ni mucho menos creer que, sin la precedencia mercantil, dejaría de haber condiciones para garantizar su existencia y su sentido cultural. La actual diseminación de la creatividad artística por la tecnosfera implica dejar atrás varios modelos y prácticas. Una de ellas es, precisamente, el actual mercado del arte, con sus galerías, ferias y subastas. El camino a recorrer tendrá que ser necesariamente otro.

La actual migración de los mejores potenciales creativos para la tecnosfera está caracterizada por una serie de fenómenos simultáneos: crecimiento exponencial del número de autores, de obras y de iniciativas de diseminación y compartición de experiencias; crecimiento exponencial de los recursos informáticos (hardware, software y programas) y de las bibliotecas de código disponibles; expansión de las redes y comunidades de autoría compartida; aumento imparable de la masa crítica necesaria al nacimiento de una verdadera super-nova en el dominio de las artes. Cuando las centenas o millares de redes inteligentes de la creatividad actualmente en funcionamiento en la tecnosfera consigan confluir para una misma topología de convergencia tecnológica y comunicacional estaremos, muy probablemente, a un paso de saltar del paradigma meta-artístico actual para una verdadera hiper-arte. En realidad, necesitamos hacer confluir más rápidamente tecnología y biología para que este deseo se dé finalmente. Cuando esto suceda, habrá una separación decisiva entre la nueva condición pos-contemporánea y la modernidad que nos trajo hasta aquí.

Arqueologías del futuro

“La Máquina Podrida” de Brian Mackern, un laptop que contiene todo aquello que el artista Uruguayo inscribió en el respectivo disco duro a lo largo de la vida útil del ordenador (1999-2004), tal como “Every Icon”, de John F. Simon, una matriz de 32×32 cuadrados que calcula todas las posibilidades de cada uno de los cuadrados poder ser coloreado a negro o blanco (1,36 años a calcular a primera línea, se a una velocidad 100 iconos/seg; 5,85 mil millones de años a calcular la segunda línea, se a la misma velocidad de 100 iconos/seg.) son dos ejemplos de una praxis artística que ya poco tiene que ver con el período terminal del arte contemporáneo. “Every Icon” es una clara manifestación de lo sublime tecno-conceptual. A su vez, “La Desdentada”, mote jocoso de “La Maquina Podrida” (le faltan algunas teclas…) almacena en su interior decenas de obras de Brian, pero no solo. Guarda igualmente proyectos inacabados (suyos o en colaboración con otros artistas), obras de muchos otros autores (respectivamente de los primogénitos de la net art), correspondencia, aplicaciones y programas informáticos varios, etc. Se trata, por tanto, de una obra —que el MEIAC adquirió, tal como “Every Icon”— que fue también la principal herramienta creativa del autor, y su verdadero estudio de trabajo. En ambos casos somos confrontados nostálgicamente con los límites de la materia cara al mundo inmaterial contenidos en el cálculo por ambas máquinas. “La Maquina Podrida” es uno de los primeros restos arqueológicos (museológicamente conservado y expuesto) de la más reciente revolución artística por la que la humanidad está pasando. “Every Icon”, a su vez, es una especie de demostración estética de la distancia que separa la dimensión infinita del pensamiento matemático y la realidad, tecnológica y ultra-rápida. Al contrario de lo que algunos podrían pensar, continúa habiendo esperanza en el futuro del arte, aunque ese futuro camine rápidamente para un nivel de creciente acuidad cognitiva y compartimiento creativo en red.

* Chorégraphie des corps angéliques. Athéologie de l’intelligence collective in Pierre Lévy, L’Intelligence collective. Pour une anthropologie du cyberespace (Paris, La Découverte, 1994). Traducción : Laly Martín

Este texto se ha publicado por primera vez en el catalogo de la exposición inaugural del Instituto Cervantes de Praga, in “Borderlines / En las Fronteras”, promovida por el MEIAC – Museo Extremeño Iberoamericano de Arte Contemporáneo, en 13 de septiembre (hasta el 18 de noviembe) del 2005.


Copyright © 2005 by António Cerveira Pinto

domingo, 1 de maio de 2005

O grande estuário

O Grande Estuário, visão aérea (2005)
©Ideia original (2005): António Cerveira Pinto
Desenvolvimento (2005): António Cerveira Pinto, Carlos Sant'Ana, Daniela Lopes, Inês Melo, Mónica Garcia, Nuno Almeida, Ricardo Sousa.

A hipótese: Lisboa, 2030
por António Cerveira Pinto

Portugal tem hoje cerca de 10,5 milhões de habitantes. 80% desta população reside ao longo da faixa litoral. A correspondente taxa anual de crescimento é da ordem dos 0,5% (0,1% de crescimento natural e 0,4% de crescimento migratório). As previsões demográficas da ONU (revistas em 2004) apontam para 10.723.000 pessoas em 2050 — quer dizer, um acréscimo que não chega aos 300 mil habitantes.

As cidades de Lisboa e Porto perderam, entre 1991 e 2001, mais de 130 mil habitantes para as respectivas periferias. O concelho de Lisboa, por si só, perdeu mais de 240 mil residentes entre 1981 e 2001. Mas a concentração populacional e urbana na Região de Lisboa e Vale do Tejo (3.467.483 de pessoas em 2001), e mais especificamente da Grande Área Metropolitana de Lisboa (2.661.850 de pessoas em 2001), continua a dar-se de forma contínua, com especial incidência nos concelhos de Sintra, Amadora, Loures, Almada, Seixal e Setúbal. Quem percorre as periferias das duas maiores cidades portuguesas apercebe-se dos impressionantes ritmos de sub-urbanização que desde há três décadas têm descaracterizado estas zonas.

No caso da Grande Área Metropolitana de Lisboa, a par da má qualidade urbanística e arquitectónica do património edificado, aumentou dramaticamente o volume e intensidade dos movimentos pendulares periferia-centro-periferia e abrandou a velocidade de circulação automóvel entre localidades, diminuindo assim o tempo pós-laboral disponível e aumentando as despesas com os transportes, nomeadamente as implicadas na aquisição e uso do automóvel.

A dispersão suburbana actual (com as respectivas cidades e aldeias dormitório) é uma paisagem cuja origem pode ser localizada numa conjuntura e num tempo muito precisos: nos Estados Unidos depois da 2ª Guerra Mundial. Gasolina barata, crédito democrático para comprar casas e automóveis, dezenas de milhar de quilómetros de estradas e auto-estradas, cinemas “drive-in”, “super-markets”, “shopping malls” e “theme parks”; em suma, tudo isto e o sonho americano de uma casinha independente, com relvado e grelha de churrasco à porta. O mesmo sonho, recauchutado, mas ainda assim encantador — apartamento e lareira, automóvel e ’shopping’ —, chegou até nós no princípio da década de 1980 e durou praticamente até ao dealbar do século 21. Entretanto, depois dos atentados de 11 de Setembro e da última guerra contra o Iraque, as coisas começaram a mudar. Em 1998 o petróleo custava 12 USD o barril, em 2003 custava 25 dólares, em Outubro de 2006 andava pouco abaixo dos 60 USD, e a 1 de Agosto de 2007 chegou aos 78,77 USD, ultrapassando o máximo absoluto de 78,40 dólares por barril registado em 13 de Julho de 2006. Apesar de o mercado ter previsto um aumento médio dos preços do crude na ordem dos 31% ao ano, a verdade é que o barril de petróleo triplicou de preço entre 2002 e 2007, e custa hoje seis vezes mais do que no ano em que inaugurou a EXPO'98. A gasolina sem chumbo 95, por sua vez, custa hoje em Portugal o dobro do que custava em 1998.

O efeito conjugado da especulação imobiliária, do desemprego, da subida generalizada do custo de vida e de uma maior pressão fiscal, obrigará cada um de nós a fazer melhor as contas domésticas e a eleger com muito mais cuidado as prioridades de investimento. Se o barril de petróleo chegar aos 400 dólares em 2017 (não nos esqueçamos que o preço do barril multiplicou por 6 na década que vai de 1997 a 2007), e o litro de gasolina sem chumbo 95 não custar menos de 2,6 euros, os centros urbanos e todas as principais interfaces de transportes urbanos e suburbanos tornar-se-ão muito mais atractivos do que já hoje são. A especulação imobiliária aumentará ainda mais, assim como a actividade de construção nos referidos polarizadores urbanos. Se não houver entretanto nem visão estratégica nem planeamento adequados por parte dos poderes autárquicos e autoridades municipais, as complicações poderão ser mais do que muitas.

A nossa visão do Grande Estuário assenta basicamente em três previsões: que vamos gastar mais combustíveis fósseis no futuro imediato antes de os consumos globais começaram inexoravelmente a decair; que vai haver uma transição apressada e dolorosa das actuais energias carbónicas para sistemas energéticos renováveis (e nucleares de terceira e quarta geração?); e que durante tal transição boa parte dos subúrbios poderão implodir, originando o repovoamento e aumento de densidade demográfica das velhas cidades.

Entretanto, que poderemos fazer?

O Grande Estuário propõe uma plataforma de trabalho assente em quatro pilares:
  1. Obs(ervatório)
  2. Simulador de futuros (SdF)
  3. Núcleo de Exploração Urbana e Suburbana – neXus
  4. Banco de Horas

PRIMEIRAS CONCLUSÕES

É necessário reformular os actuais sistemas de mobilidade urbana e suburbana:
  • localização de um novo aeroporto na Base Aérea Militar do Montijo articulado com os actuais aeroportos da Portela e de Tires;
  • construção de duas novas pontes (Chelas-Barreiro* e Belém-Trafaria**);
  • introdução de novos sistemas de transportes (Maglev, “Tram-Train”, táxis fluviais, etc.); expansão das redes de Metro de superfície e dos corredores BUS (estendendo-os para fora do perímetro urbano da cidade); criação de novas interfaces multimodais aproveitando os nós das grande vias de penetração e circunvalação da cidade de Lisboa.
A solução da Grande Área Metropolitana de Lisboa passa obrigatoriamente pela resolução de um problema chamado Lisboa, ou melhor dito, centro de Lisboa.

Envelhecido, atrofiado e incapaz de oferecer alternativas credíveis às novas tensões urbanísticas, este centro precisa de crescer (como tal, i.e. como centro) e transformar-se no verdadeiro modelo de requalificação da grande urbe.

Crescer para Sul é a nossa proposta: a zona ribeirinha entre a Almada e Alcochete, hoje em processo de sub-urbanização acelerada, deverá ser o alvo principal de uma operação metropolitana estratégica e de grande envergadura.

O lançamento de uma candidatura aos Jogos Olímpicos de 2020 seria uma boa forma de criar as condições anímicas, organizativas e políticas para a grande revolução urbana que temos em mente.

A Grande Área Metropolitana de Lisboa deveria apostar numa estratégia de desenvolvimento clara e assente em quatro grandes eixos:

  • Eixo A: Criação de Parques de Energias Renováveis, tendo em vista diminuir drasticamente a nossa dependência energética, nomeadamente dos combustíveis fósseis (petróleo, gás e carvão)***;
  • Eixo B: Generalização da Agricultura Biológica na Região de Lisboa e Vale do Tejo (com a consequente interdição das tecnologias químicas sintéticas e transgénicas);
  • Eixo C: Planeamento das actividades industriais com duas prioridades à cabeça:
    • actividades relacionadas ou correlacionadas com o mar e o rio;
    • actividades relacionadas ou correlacionadas com as novas indústrias energéticas.
  • Eixo D: Desenvolvimento de um ambicioso sistema de infraestruturas polarizadoras de turismo de fim-de-semana, de estação e residencial.
Durante os próximos tempos procuraremos insistir na sensibilização cívica para os problemas suscitados pelo Grande Estuário, dando especial relevância à discussão de uma possível candidatura ao Jogos Olímpicos de 2020, como forma de discutir o futuro desta velha e bela região.

* Objecções ao custo desta solução (nomeadamente devido à profundidade do rio no eixo previsível de implantação dos pilares) aconselham uma alternativa diferente: fazer uma nova ponte paralela à ponte Vasco da Gama, exclusivamente destinada à ferrovia (Alta Velocidade, Velocidade Elevada e extensão do Metro). Ver as investigações de Rui Rodrigues a este respeito e em particular “Como é que o governo vai descalçar esta Ota?”

** A ponte Belém-Trafaria, que permitira fechar a Circular Regional Interior de Lisboa (CRIL), é uma mera hipótese de trabalho que a estagnação demográfica, a crise económica persistente, a crise energética e a crise climática poderão tornar rapidamente obsoleta. [04/11(2006]

*** Portugal e Espanha, i.e. a península ibérica, têm condições para uma substituição integral das energias fósseis (que induzem uma dependência energética na ordem dos 86%) até 2050. Basta para isso lançar uma OPA VERDE aos cartéis que actualmente controlam a situação energética em ambos os países. [14/11/2006]

Versão original: 1 maio 2005; penúltima actualização do projecto OGE: 17 agosto 2007; última actualização deste texto: 7 dezembro 2011.


Copyright © 2005/2007/2011, António Cerveira Pinto

quarta-feira, 9 de fevereiro de 2005

Metamorfosis (2005)

Un nuevo diseño museológico
por ANTÓNIO CERVEIRA PINTO

¬ Sinopsis

El arte código y el museo como base de datos Hay una línea continua entre el arte conceptual de los años sesenta y setenta y el arte código. El problema teórico de la definición del arte post-pictoricista, post-realista y post-formalista, que poco a poco ha dado lugar a una retórica conceptual insoportable (sobre todo después de los años 90 del siglo pasado), ha encontrado, por otra parte, su laboratorio apropiado en el desarrollo de los nuevos medios tecno-comunicacionales que conforman la cultura post-contemporánea y el arte cognitivo de hoy.

¬ Introducción

El Center for Advanced Visual Studies (CAVS), fundado en el MIT por Gyorgy Kepes en 1968, la actividad pionera del IRCAM (Institut de Recherche et Coordination Acoustique/Musique), fundada por Pierre Boulez en 1969-70, y posteriormente el impacto que ha tenido en el arte tecnológico el Media Lab del MIT, instituído por Nicholas Negroponte y Jerome Wiesner en 1980-85, o la importancia de publicaciones como Leonardo (iniciada en París por Frank Malina, en 1968, y continuada por su hijo, Roger F. Malina, en California, desde 1982) son algunos ejemplos de la historia reciente de la metamorfosis cyber-tecnológica e informacional de los procesos creativos más relevantes en la transición del arte del siglo 20 (arte moderno y contemporáneo) para el arte del siglo 21 (arte post-contemporáneo). El incremento exponencial, desde hace diez años, del número de artistas, de obras, de escritos, de festivales y de instituciones (públicas y privadas) centradas en el uso sistemático del ordenador, de sus herramientas de diseño y programación asistida y de los lenguajes computacionales, va a generar inevitablemente un cambio radical en el agotado sistema artístico actual, todavía dominado por la ideología del “arte contemporáneo”. Sería injusto olvidar la importancia del arte moderno y contemporáneo en la metamorfosis que esta pasando el arte actual.

De hecho, muy pronto tendremos que volver a estudiar algunos de sus protagonistas más seminales: Paul Cézanne, Georges Seurat, el Cubismo analítico, Paul Klee, Piet Mondrian, Kasimir Malévitch, Joseph Albers, Hans Hofmann y Matisse… entre otros. Desde el punto de vista conceptual lo que hoy llamamos “new media” o “software art” tiene su origen más preciso en la fusión progresiva de las vanguardias formalistas, plásticas y musicales, del siglo 20 (el abstraccionismo pictórico en general, el atonalismo de Arnold Schoenberg, Alban Berg y Anton Webern, y el serialismo de Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen, Luciano Berio o Krzysztof Penderecki) con el experimentalismo tecnólogico y social oriundo de artistas de la imagen como Moholy-Nagy, Nam June Paik (especialmente motivado por John Cage y Georges Maciunas) y Andy Warhol. Los primeros años del grupo inglés Art & Language, las estructuras de Sol Lewitt y buena parte del minimalismo norte-americano (Judd, Andre, Bochner, Flavin, Michael Heizer, James Turell), las inmersiones video/cine/fotográficas de Douglas Gordon, o aún las pinturas de Blinky Palermo, son otras tantas referencias a tener en cuenta a la hora de describir la genealogía de este nuevo frente tecnológico y generativo de la cultura artística.

Hasta que en 1976-77 Steven Wozniak y Steve Jobs anunciaran el Apple I y el Apple II, los primeros ordenadores personales destinados al mercado doméstico que han dado el paso decisivo de la actual revolución informática, la evolución de las artes contemporáneas (en sentido lato) se concentró sobre todo en la expansión e intensificación de las tecnologías de producción, difusión, promoción y comercialización de los artefactos musicales, audiovisuales, informativos y performativos de la cultura de masas. A su vez, en el plano más selectivo de las “vanguardias”, asistimos a una especie de acantonamiento filosófico de la praxis artística. De hecho, en el dominio lo que convenimos llamar “artes visuales”, lo que ocurrió despues de los experimentos del Arte Pop y del Conceptualismo ha sido un progresivo ensimismamiento artístico, de tipo narcisista, pseudo-político y retórico. Creo que podemos hablar de una crisis de la techne a este respecto. A falta de una apropiación individual y creativa de las nuevas herramientas tecnólogicas — que a su vez respondían por la modificación radical y masiva del paisaje estético planetario –, el artista teórico del siglo 20 parecía condenado a cambiar su voluntad creativa por una marginalidad puramente retórico-especulativa, o peor aún, a transformarse en un bobo más de la “sociedad del espectáculo.” A causa de la integración y del control corporativos absolutos de todo el sistema de producción/distribución estética, industrial, urbana y mediática, conseguida por el capitalismo seductor y post-moderno de la segunda mitad del siglo 20, le faltaba cada vez más al artista teórico, ese quantum de autonomía social sin la cual es imposible convertir la actividad artística en algo más que la forma bien hecha de una causa sin sentido. Si, por una parte, el artista libre y teórico salido de las revoluciones democráticas del siglo 18, especie de último artista hegeliano, no puede abdicar de su visión amplia de la realidad, ni, por otra parte, puede huir del vértigo de la inovación estrutural continua de sus artefactos, no deja de ser oportuno, a este propósito, coincidir con Franz Boas en su reflexión sobre el arte primitivo (1927): “Hasta donde permite nuestro conocimiento acerca de las obras de arte de los pueblos primitivos, el sentido de la forma está indisolublemente relacionado con la experiencia técnica.” Es precisamente esta “experiencia técnica” – o mejor dicho, una cierta modalidad de experiencia y pericia, no exactamente manual – lo que le ha faltado al artista plástico tardo-contemporáneo. Cuando hablamos de experiencia técnica, en el contexto de las sociedades hiper-tecnológicas, es importante anotar que nos referimos claramente a una techne predominantemente cognitiva. En la situación actual de la producción estética, el discurrir de una forma sublime (y performativa) depende más de nuestro instinto cognitivo que de nuestro instinto manual. A su vez, la posibilidad de entrenamiento del instinto cognitivo depende sobre todo del dominio de nuevas y complejas herramientas de producción, lo cual implica una habilidad menos manual que mental y una familiarización con la panoplia de ambientes operativos cargados de interfaces cibernéticos y lenguajes formales que caracteriza la nueva tecno-esfera post-humana. Incluso la verificación práctica de los experimentos puramente teóricos de la praxis artística no será más posible sin recurso al uso de los nuevos utensilios inteligentes. Es precisamente el dominio técnico de estas nuevas herramientas lo que posibilitará, en el siglo 21, producir el nuevo sentido de la forma a que se refería Boas. Hablamos pues, y definitivamente, de una nueva techne.

A veces, cuando busco una metáfora para este cambio profundo en los niveles de formalización de los procesos de generación del arte actual, siempre se me ocurre la de la escritura musical. Una pauta de Mozart es un programa determinístico, cuya ejecución permite iluminar una realidad que hasta el momento de su aparición sensible no era más que una posibilidad (o realidad potencial.) La música escrita no es de hecho música, pero si meta-música, en el sentido que su naturaleza algorítmica la hace ser el vértice generativo de la propia obra, es decir, su pequeño Dios. Los instrumentos musicales, los intérpretes, las condiciones acústicas de la sala de conciertos y el público son, a su vez, los interfaces de ocurrencia y realidad de dicha composición musical.

Lo más fantástico de esto es esa especie de inmortalidad conceptual que caracteriza la meta-arte. Una partitura musical, al contrario de una pintura, no es una representación abstracta de figuras y sensaciones, más bien de su código genético. Cuando miramos un Mondrian de la serie Boogie-Woogie (1942-43), en la realidad no esperamos medir el grado de abstracción figurativa de ese cuadro con relación a las calles de Manhattan, pero sí apreciar la calidad formal, es decir inmediata, de la obra pictórica delante de nosostros. A lo largo de los años, puede variar nuestra apreciación de la obra de Mondrian, sobre todo a causa del cambio cultural de nuestras prioridades y preferencias culturales, pero no deberíamos esperar ningún cambio en la aparencia de la pintura que no resulte del efecto espectral de la luz y de la humedad sobre la materia pictorica.

Sólo metafóricamente podemos decir que exponer una pintura es lo mismo que ejecutarla o que interpretarla. De hecho lo mejor que podemos hacer por una buena pintura es conservarla. Sin embargo, para dar vida a una obra de Mozart hay que ejecutar la respectiva partitura, hay que interpretar lo que el músico ha escrito en sus pautas musicales, hay que afinar el piano, hay que pedir silencio… Como consecuencia, las composiciones de Mozart suenan muy distintas si las escuchamos desde un piano del siglo 18, desde una pianola de finales delsiglo 19, o desde un piano electro-acustico del siglo 20. Su cromatismo tímbrico y la cadencia elegida, así como el estilo del pianista que lo interprete, pueden cambiar de forma sensible nuestra percepción auditiva y musical de la obra en cuestión.

La recepción estética musical depende, por otra parte, de si el pianista es un ser humano, o un robot, de si escuchamos la composición en un festival al aire libre, en una sala de conciertos, en nuestro coche volando a 160 Km, o desde nuestros cascos estereofónicos. Es decir, las obras de Mozart son programas escritos en un determinado lenguaje formal. Su aparición artística depende de que haya un intérprete (humano, mecánico o computacional) capaz de ejecutar las intrucciones descritas por el lenguaje musical. La recepción, por fin, necesita de una modulación, a cargo de una serie de sistemas de control (potenciómetros, escaladores, etc.) En este sentido, podemos clasificar la música escrita como un arte analítico cuya existencia es meramente potencial.

Algo muy parecido ocurre ahora con las construcciones estéticas destinadas a la percepción visual (o audiovisual), a consecuencia del uso intensivo de las herramientas y lenguajes computacionales.

El arte dinámico del siglo 21 comporta todavía más una característica radical: su elasticidad generativa. Con esto me refiero a su complejidad operativa propia, inducida por su nuevo código genético, lo cual transforma la obra de arte post-contemporánea en un verdadero sistema cibernético de sensaciones, en un juego de metáforas, en un sistema ubicuo de comunicaciones y en un panel interactivo de navegación. Desde el punto de vista de un museo de arte contemporáneo, esta nueva realidad puede llegar a parecer una caja de Pandora de la cual amenaza salir un pandemonium incontrolable. No es así. Pero es cierto que algo tendrá que cambiar en la percepción institucional del arte post-contemporáneo, que permita la necesaria metamorfosis de los museos y centros de arte dedicados a las manifestaciones culturales de este futuro-anterior que nos toca vivir.

¬ Iniciativas

00 - El museo entre dos mundos: “Fuentes para el Diálogo”, nuevos conceptos arquitectónicos para el museo de arte del siglo 21.

01 - La colección como base de datos: el código y los interfaces, nuevas adquisiciones para el MEIAC (experimento para una nueva metodología museológica).

02 - Seminario: “La metamorfosis del Museo.”

¬ Calendario

A) En ARCO, Febrero 2005; sub-título: “Esquema de una metamorfosis.”

En ARCO se presentará el esquema conceptual de la metamorfosis del museo en el siglo 21, y en particular el programa especulativo de la evolución del MEIAC en su futuro inmediato.

Por una parte, se enseñará el “master plan” ideológico y formal de la mutación arquitectónica del recinto de 25 mil metros cuadrados donde está ubicado el actual museo. Al mismo tiempo, una docena de talleres de arquitectura, españoles, portugueses e ibero-americanos van a operar en red durante la feria de ARCO, enseñando dibujos y teorías sobre el desarrollo posible de la convocada metamorfosis del museo de arte post-contemporáneo y en particular de las “Fuentes para el Diálogo”: edificios y pequeñas fantasías arquitectónicas destinados a potenciar la expansión global del museo, y su integración armoniosa en el tejido de la ciudad. La idea base es transformar esta importante infraestrutura cívica en un sistema de atractivos esteticos y culturales socialmente participativos.

Por otra parte, se enseñarán algunas de las obras de arte código (y tecnológico en general) adquiridas por el MEIAC en su segunda operación de compra de obras de arte inmateriales basadas en nuevos lenguajes cognitivos, en el uso intencional de las aportaciones científicas más recientes (por ejemplo en el campo de la biología) y en el uso alargado de las nuevas tecnologías digitales interactivas y de inmersión comunicativa.

Finalmente, durante ARCO 05 el MEIAC pondrá en marcha un proyecto de difusión gratuita de obras de arte concebidas para la telefonía móvil. Se trata de un programa pionero de colección y distribución de obras de arte inmaterial, bajo los conceptos y convenciones del movimento mundial del software libre. Desde la página web diseñada para el Museo Inmaterial (en tanto que extensión del portal web del MEIAC), los visitantes de ARCO 05, o quien quiera que sea, podrá bajar pantallas originales (”wallpapers”) de la colección del MEIAC-Museo_Inmaterial para su móvil.

El Museo Inmaterial es al mismo tiempo un experimento teórico y un verdadero proceso iniciatico de metamorfosis cultural, cuyos efectos sobre la museología del siglo 21 no es todavía previsible. Pero algo es cierto: los museos del siglo 21 van a cambiar profundamente. La apuesta del MEIAC es un paso pionero en esta dirección.

B) En el MEIAC, Septiembre 2005; sub-título: “Metamorfosis”

00 - El museo entre dos mundos: Fuentes para el Diálogo, nuevos conceptos arquitectónicos para el museo de arte del siglo 21.

– El lugar: todo el espacio (los edificios y los jardines del MEIAC) transformados en puntos calientes de acceso permanente y gratuito a la Web.

– Fuentes para el diálogo, arquitectura y diseño urbano

— FpD 1: de la Tierra La Tierra: un espacio de pedagogía dedicado a los niños.

— FpD 2: de la Sombra Sombra: una estructura dinámica de geometría variable para acojer espectáculos de música y performance.

— FpD 3: del Abrigo La Terraza: un espacio publico intergeracional, donde el disfrute gastronómico y paisajístico se combinan con la información cultural más variada.

— FpD 4: del Amor San Valentín: fantasía arquitectónica, como un banco de jardín de geometría variable, dedicado a las parejas enamoradas.

– FpD 5: de la Verdad El Muro: muro de escalada La pista: pista para monopatines y bicis de BMX-Race no convencional.

— FpD 6: de la Cooperación In-vernadero: un local destinado a proyectos artísticos relacionados con los temas ecológicos y de sostenibilidad

— FpD 7: del Imaginario Museo Inmaterial: edificio contenedor de los servidores de datos, de los interfaces interactivos, de las bases de datos, de los talleres de arte-tecnologia y de los espacios de interacción y contemplación público-arte.

— FpD 8: de la Mimesis Mimesis: fantasía arquitectónica dedicada a los jóvenes y a sus aspiraciones/conspiraciones provocadoras y creativas.

— FpD 9: de la Sonrisa Sonrisa: instalación interactiva desarrollada con elementos físicos sencillos (tierra, aire, agua,…)

— FpD 10: de la Palabra Palabra: fantasía arquitectónica dedicada a los mayores de edad, diseñado como un rincón de entretenimiento de juegos, memorias y conversaciones interminables.

01 - La colección como base de datos: el código y los interfaces (arte) – arte código – redes interactivas – interfaces – arte biológico

02 - Seminario – “La metamorfosis del museo”, seminario internacional sobre la nueva condición museológica: la arquitectura, las obras de arte y el público.

Autores en la colección del MEIAC, apartado Museo Inmaterial, nuevas adquisiciones, 2005 (listado provisional)

01 — 0100101110101101, “Perpetual Self Dis/
Infecting Machine” y “Biennale.py”
02 — Alexei Shulgin, “ABC”
03 — Amerika-Reddell-Silva, “SOS”
04 — Andre Sier, “Struct_4″
05 — António Carvalho, 10 fondos para moviles
06 — Arcangel Constantini, “Atari-noise”
07 — Brian Mackern, “Maquina Podrida (La Desdentada)”
08 — Christian Montenegro, 10 fondos para moviles
09 — France Cadet
10 — Electronic Disturbance Theatre - EDT, Ricardo Domínguez, “DDK - Disturbance Developer Kit”
11 — Gustavo Romano, “Nocturno”
12 — Han Hoogerbrugge, “Nails #2″
13 — John Klima, “Train”
14 — Joan Leandre, “NostalG”
15 — John F. Simon Jr., “Every Icon”
16 — Konic thtr - Rosa Sanchez y Alan Baumann, “Soliloquio”
17 — Lisa Jevbratt, “Out of the Ordinary”
18 — Maite Cajaraville, 10 fondos para moviles
19 — Marta de Menezes, “Nature?”
20 — Nuno Valério, 10 fondos para moviles
21 — Olia Lialina, “My Boyfriend Came Back From War”
22 — Pedro Zamith, 10 fondos para moviles
23 — Peter Luining, “SoundToys”
24 — Santiago Ortiz, “La esfera de las relaciones”
25 — Vuk Cosic, “Metablink”
26 — Young-hae Cheng Heavy Industries,
“Artist’s Statement No. 45,730,944″

¬ Autores - arquitectos/ colectivos multidisciplinares Fuentes para el Dialogo (invitados)

A1 — Aula do Risco, S∂A Arquitectos, Daniel Jimenez, Jaime Olivera, J. Manuel Honrado ‹ “Fuentes para el Diálogo” (plano director)

A2 — Mr. Fung - “Babilonia” (paisagismo)

FpD1 — Matias Pintó/ Mateo Pintó ‹ “Tierra”
FpD2 — nArchitecture - “Sombra”
FpD3 — S’A Arquitectos/ Pedra Silva Arquitecto ‹ “Terraza”
FpD4 — a.S* Pedro Costa/ Célia Gomes ‹ “San Valentín”
FpD5A — Colectivo Cuartoymitad ‹ “Muro”
FpD5B — David Campos Delgado ‹ “Pista”
FpD6 — Gabinete de Arquitectura, Solano Benítez/ Alberto Maritoni ‹”E-vernadero”
FpD7 — Cero9, Éfren Garcia Grinda/ Cristina Diaz Moreno ‹ “Museo Inmaterial”
FpD8 — LCM Fernando Romero ‹ “Mimésis”
FpD9 — (por definir)
FpD10 — 011 estudio ‹ “Palavra”

Autores en la colección del MEIAC, apartado Museo Inmaterial, nuevas adquisiciones, 2005

¬ Brian Mackern, “Maquina Podrida (La Desdentada)”
¬ John F. Simon Jr “Evry Icon”
¬ John Klima “Train”

NOTA (7 dez 2011)

Este documento produzido por ocasião da ARCO—Feria Internacional de Arte Contemporáneo de 2005, e enviado à imprensa para divulgação do projecto Museu Imaterial, levava o seguinte cabeçalho:

Programa: Museo Inmaterial v.2c
Proyecto: Metamorfosis
Comisario: Antonio Cerveira-Pinto


Copyright © 2005, António Cerveira Pinto